Artista Formador
José Aníbal Muñoz Ruiz

Licenciado en Artes Escénicas con Master en Intervención Social en las Sociedades del Conocimiento

Colegio Alfonso López Pumarejo (IED)

En el desarrollo del ser humano es indispensable resaltar la importancia del arte en cuanto a la formación integral como sujeto que conforma una sociedad, la parte educativa va de la mano con todos aquellos valores y principios que de una u otra forma son implementados desde el hogar y los patrones académicos lo que hacen es reforzar los aprendizajes del saber para que se complemente en un proceso de inclusión social.

El arte abre los sentidos y ayuda a explorar toda la creatividad corporal, manual y vocal, pero lo más importante, es un medio que permite liberar los sentidos llevados a la generación de hechos y sucesos que se plasman de manera extracotidiana en espacios extracotidianos, transformando la realidad en nuevos mundos posibles recreados e interpretados con una herramienta única como lo es el cuerpo de cada quien y la imaginación de cada quien.

En la experiencia que se maneja desde el colegio Alfonso López Pumarejo con los estudiantes de grados tercero, cuarto y quinto podemos hallar que son personas que por su edad aún mantienen la fantasía que quizás muchos de los adultos que los hemos acompañado hemos perdido, y una de las estrategias pedagógicas que se ha querido trabajar es a partir de los intereses del mismo grupo, en esta medida la búsqueda del quehacer artístico se enfoca desde de las capacidades y habilidades que los estudiantes poseen intentando al máximo de no coartar la creatividad e imaginación, ya que con lo que ellos piensan y expresan es con lo que el desarrollo del proceso se puede ir dando.

Durante estos meses de proceso cada uno ha descubierto nuevas cosas que antes creían no tener, también se ha abierto la mente de los miembros del grupo de tal forma que se ha generado una autonomía en cuanto al trabajo practico, con esto quiero decir que se han vuelto personas que en vez de bloquear más bien proponen y la dinámica de la clase cada vez se hace más fructífera. Desde el proceso de teatro y puesta en escena de comparsa se trabaja fundamentalmente el juego como medio de exploración para la creación, en este punto entonces se ha logrado convertir la clase en un espacio de concentración para la creación de libertades y subjetividades, que unidas llegan a la conformación de grandes obras que aunque para muchos sean insignificantes, es porque tal vez no saben de qué forma se fortalece un niño o una niña en cuanto a su propia seguridad, credibilidad en lo que hace, capacidad de riesgo, observación y salidas estratégicas a adversidades.

El proceso de formación artística en los niños no se hace necesariamente para que estas personas cuando lleguen a su edad adulta se inclinen precisamente por el camino artístico, lo que se pretende es hacer saber que todas las personas deben tener un recorrido por aquellos saberes que generan otras capacidades no solo corporales sino mentales. Por otra parte, se combate aspectos preocupantes como el sedentarismo y la pérdida de las relaciones humanas que hoy en día es tan difícil tenerlas, ya que están mediadas por otros aspectos como por ejemplo los medios tecnológicos y las complicaciones que esto conlleva.

Desde la experiencia artística se ha podido llevar a cabo diferentes puestas en escena que ha permitido a los niños y niñas fortalecer su expresión y demostrar ante todo un público, que se pueden superar miedos y llegar a resultados de los cuales pensarían no se podrían llegar, los estudiantes comprenden que el cuerpo es la herramienta y por tanto debe cuidarse y mantener al tanto, por medio del modelo dialógico todos y cada uno de los beneficiarios del proceso se hacen parte activa de las diferentes propuestas motivados por el hecho de su liberación y autonomía creativa.